domingo, 12 de diciembre de 2010

Las Buenas Personas

Dice Vicente Verdú:
"Las buenas personas fueron la base de nuestra paz. Ahora parece que ese tipo de gentes se han quedado ociosas u obsoletas y día tras día cuesta tropezar con este género de la especie humana de cuya bondad derivaba una bonanza social. Las buenas personas eran además, dentro y fuera de la familia, un resguardo de seguridad y felicidad.
Podía confiarse en las buenas personas como soportes. Soportes y pilares ejemplares a través de cuya admiración por los demás servía de contagio y emulación para otros."

Lástima esa formulación en pasado. Lástima que el sentir general no sea pensar que de buenas personas está el mundo lleno. Yo sí lo creo. Y conozco a muchas. Algunas ya no están, por desgracia; otras siguen aquí, afortunadamente. Y las admiro profundamente.

Como dice una lectora de El Boomerang:

"Existen. Suavizan la vida, son un bálsamo y es siempre una alegría encontrarlas y escucharlas. Su trato es natural y afectuoso y de ellas ni se espera ni viene la crueldad, el insulto, la burla, el engaño, la astucia y demás puntas del astro maldad. Su actuacion puede ser torpe o confusa pero es siempre frontal y decidida.
Y entre ellas, hay otras que van mas allá. Independientes siempre y con criterio propio, no temen ser discordantes y no vacilan en alzar la voz allí donde ven un atropello a la dignidad y derechos de sí mismas y de cualquier ser humano aunque no lo conozcan.
Todas hacen el mundo un poco mejor."

No podría estar más de acuerdo con Nube.

Estos días me veo en la situación de pedir un favor a algunas personas que conozco para poder ayudar a otras que lo necesitan. Y no deja de emocionarme y de hacerme sentir privilegiada comprobar que estoy rodeada de buena gente. Gracias a todos.



jueves, 11 de noviembre de 2010

El Poeta Raro

Miserable Ternura es un libro precioso. Me lo regaló mi amigo Eduard hace muchos años, en una época en que la pasión por la literatura me explotaba en las venas, en que las ávidas ganas por saber me borraban el sueño, en que los pocos años y la sangre joven me inyectaban toneladas de emoción por cualquier cosa. En aquellos días asistía puntual al "Encontre d'Escriptors" que , dentro de las jornadas de "Els premis Octubre" organizaba la Editorial 3i4 propiedad de Eliseu Climent, un personaje destacado en el mundo de la cultura del "nostre país". Allí conocí a Caterina, Cristina, Ernest, Iban, Carles y un sinfín de personas más que, como ellos, no dejaron de ser para mí una fuente inagotable de sabiduría, generosidad y risas, muchas risas y buenísimos recuerdos. Eduard también estaba en ese grupo y, un día, con muy buen criterio y acierto, decidió presentarme a Carlos Edmundo de Ory. Me regaló un libro suyo; barroco, romántico, simbolista y vanguardista. Y el "Poeta Raro" me cautivó. Ayer falleció enfermo de leucemia en su casa del distrito francés de Amiens, pero nos ha legado a todos tantísima vida y tan profundas emociones que es difícil imaginar que ya no esté.
Os dejo con sus palabras, hermosas siempre.

Hipérbole del amoroso

Te amo tanto que duermo con los ojos abiertos.
Te amo tanto que hablo con los árboles.
Te amo tanto que como ruiseñores.
Te amo tanto que lloro joyas de oro.
Te amo tanto que mi alma tiene trenzas.
Te amo tanto que me olvido del mar.
Te amo tanto que las arañas me sonríen.
Te amo tanto que soy una jirafa.
Te amo tanto que a Dios telefoneo.
Te amo tanto que acabo de nacer.



Gracias Edmundo.
Gràcies Eduard.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Para Pablo

Nosotros lo sentimos; Ismael lo escribe... ;-)

"A ti que recién llegas y abres por primera vez los ojos iluminando el mundo con tu mirada. Pequeño y frágil, único como la estrella helada que mece este viento de otoño. A ti que eres recibido con celebración y maravilla, congelando el suspiro mientras tu breve cuerpo apenas llena nuestro abrazo.

Ya lo dije antes pero te lo repito, eres un recién llegado y yo ya soy tu aprendiz. No te recibe el mundo en su mejor momento, aunque tampoco sabría decirte cual fue el mejor. Pero tú, como la llama de un candil temblando entre la niebla, alumbrarás estos días inciertos y harás que el futuro florezca como lo hace el jazmín de mi patio, renovado y fuerte, empeñado en trepar por la vida como la sonrisa ante tu recuerdo.

Somos otros porque has llegado. Y el día que naciste, el otoño nos regaló un sol de primavera. Luego, mientras dormías y soñabas, llovió. Y en aquella lluvia se vertían las lágrimas de todos los que como tú nacieron para dar sentido a estos días borrosos de crisis y lucha.

La edad nos revela los fracasos y los achaques. Pero también verás, pequeño Pablo, que el amor es capaz de rescatarnos del naufragio para enseñarnos que lo mejor está por venir. Robinson, tarde o temprano, descubre unas huellas en la playa y la mirada se vuelve más luminosa.

Bueno, simplemente quería darte la bienvenida y decirte que, al llegar tú, llegaron los refuerzos y sé que las cosas van a ir mejor, que los días y las sonrisas han de ser más radiantes porque tú habitas este planeta, disparatado y maravilloso."

Un beso, pequeñito.


viernes, 29 de octubre de 2010

Menos crisantemos y más boniatos

El Día de Todos los Santos está a punto de celebrarse. Cuando era pequeña recuerdo estrenaba ropa ese día y que iba con mis padres al cementerio y jugaba a encontrar al difunto que llevaba allí mas tiempo; me podía pasar horas perdida entre nichos. Sé lo que estais pensando, pero os aseguro que nunca he sido macabra; sólo una niña aburrida entre aquellos tétricos pasajes llenos de flores automáticas (como llamaba mi abuela a las artificiales) y fotos antiguas y horrorísimas a más no poder.
El juego dejó de tener gracia cuando entre esas calles pude empezar a encontrar rostros conocidos. Ya no me gustaba estar allí. Empecé a odiar los crisantemos y dejé de ir más que para lo inevitable. Después faltó mi padre y, sin darme cuenta, empecé a acumular un especial rencor hacia los camposantos. Lo inteligente, cada año, es cambiar el odio envenenado que me provoca aquel lugar por las castañas y los "panellets"; te dejan mejor sabor de boca. Por eso os presto esta receta, porque me sabe a momentos inolvidables y siempre me hace sonreir. A disfrutar se ha dicho...



Ingredientes para 40 piezas:

  • Almendra molida: 350 gr.
  • Azúcar: 250 gramos
  • Boniato: 1 pequeño
  • Huevos: 2 pequeños

Preparación:

Tiempo estimado: 30 minutos

  • Se ponen los boniatos en una olla y se hierven enteros con la piel y todo
  • Una vez están los boniatos cocidos se pelan, se aplastan y se dejan enfriar
  • Por otro lado se pone el azúcar y las almendras en un bol y se remueve. Una vez removido se añade el boniato bien frío y 1 huevo entero y se mezcla todo bien con las manos hasta que quede una pasta homogénea
  • Una vez que la masa esta preparada se divide en partes iguales dependiendo de cuantos sabores se quieran hacer
  • Cada parte se divide nuevamente y se hacen bolitas de aproximadamente 4 centímetros de diámetro
  • Para finalizar con la elaboración, se bate el huevo restante y, uno a uno, los panellets se rebozan con el huevo y después con lo que se desee (con piñones, con coco, con almendras troceadas, con café, con cacao, con membrillo, etc.)
  • Finalmente se van colocando cuidadosamente en una bandeja que se dispondrá en la parte superior del horno y se hornean a 180º hasta que queden doraditos
  • En caso de desearlo se pueden pintar con yema de huevo justo antes de ponerlos al horno ya que así quedan lustrosos y con más presencia


martes, 19 de octubre de 2010

Mi Gente


Benicarló es un municipio de la Comunidad Valenciana, España. Situado en la costa norte de la Provincia de Castellón, en la Comarca del Bajo Maestrazgo, cuenta con 26.381 habitantes (INE 2008).
Pero Benicarló es mucho más para mí. Benicarló es mi gente; mi casa. La vida me llevó a vivir a otro lugar donde, por otra parte, no dejo de ser feliz; donde, por otro lado, me quiero quedar... Pero es bueno volver... Y Benicarló es el lugar donde siempre vuelvo, donde, ahora, siempre "volvemos"...
Mi pueblo es también mamá y sus bocadillos de atún con tomate (entre un millón de virtudes), papá y su regazo siempre dispuesto, los tetes (mi tres héroes), mis abuelos sentados en la puerta de casa, siempre con el cariño puesto; los primeros dolores después de los besos robados, las tardes con mis amigas (todas ellas), las risas con mis amigos (todos ellos), las clases de inglés y mecanografía en aquel piso clandestino...
Mi Benicarló es pan del cielo... Detrás de aquellos mecanismos de persianas que subían y bajaban y que sólo dejaban escuchar sus dulces voces, las monjas del convento de la calle Cabanes nos vendían las obleas a 25 pesetas. A veces eran gratis; a cambio yo me acercaba a la bodega Miravet a comprarles unas garrafas de vino medicinal (?) que llamaban Quina.
Mi Benicarló es Cine Capitol; sesiones infantiles los sábados a las 16h. sentados en los pasillos (nunca existió el aforo limitado); Benicarló es Parreta y regadera, Pepito y su motocarro, Nuevo Centro, El Morret, y sus "cocs en sal", Sión y sus miles de cajitas llenas de botones de colores, Muchola y su fuente, Modesto y Piñana, mi banda de fallera y mi blusa de fiestas...
Mi pueblo representa lo que fui y lo que soy; lo que no quiero dejar de ser, lo que nunca volveré a ser; un mundo de certezas y abrazos; una mirada al sur, con la frente marchita, a veces... Benicarló es también "La misma noche que hace blanquear los mismos árboles".




lunes, 30 de agosto de 2010

Close To You

Y un día me enamoré de esta canción...



Why do birds suddenly appear
Every time you are near?
Just like me, they long to be
Close to you.

Why do stars fall down from the sky
Every time you walk by?
Just like me, they long to be
Close to you.

On the day that you were born
The angels got together
And decided to create a dream come true
So they sprinkled moon dust in your hair of gold
And starlight in your eyes of blue.

That is why all the girls in town
Follow you all around.
Just like me, they long to be
Close to you.

On the day that you were born
The angels got together
And decided to create a dream come true
So they sprinkled moon dust in your hair of gold
And starlight in your eyes of blue.

That is why all the girls in town
Follow you all around.
Just like me, they long to be
Close to you.
Just like me (Just like me)
They long to be
Close to you.

Wahhhhhhhhhhh, close to you.
Wahhhhhhhhhhh, close to you.
Hahhhhhhhhhhh, close to you.
Lahhhhhhhhhhh, close to you.


viernes, 30 de julio de 2010

Una cosita buena

Buscando material para clase he encontrado el libro "SOPA DE POLLO PARA EL ALMA" (el básico). Lo conocía desde hace tiempo pero no había leído nada de él. Los relatos son cortos y te hacen pensar, reflexionar como poco, en algún caso sonreir. Tirando del hilo he llegado hasta LEO BUSCAGLIA, un barbudo y efusivo profesor universitario bautizado en su día como "el apóstol del amor". Me ha llamado la atención su historia y, en general, me ha gustado su filosofía (algunos pasajes suenan un poco a secta, también hay que decirlo).
Dice Buscaglia:
"Es imposible que caiga una hoja de un árbol sin que nos afecte a todos y cada uno de nosotros. No hay lugar donde ocultarse. Todos influimos sobre los demás. Preciso es, entonces, que comencemos a tender puentes, de lo contrario las grietas serán tan profundas que jamás lograremos sortearlas. "
Recuerdo ahora a mi amado Mario cuando hablaba sobre su Táctica y Estrategia para tender puentes indestructibles con los demás sin telones ni abismos.
El mensaje del Doctor Abrazo es claro y sencillo; el amor mueve el mundo, no estamos solos, necesitamos a los demás y los demás nos necesitan a nosotros. Su obra "Vivir, amar y aprender" fue y sigue siendo un best-seller, y es considerado como uno de los mejores libros escritos en el ámbito de la educación entendida en un sentido amplio, aplicada en cualquier contexto, formal o no.
Su filosofía está bastante alineada con el pensamiento de Eduard Punset y Álex Rovira, entre otros. Dice también:
"Tuya es la decisión. Tú tomas el pincel, seleccionas los colores, pintas tu paraíso y vives en él. O pintas el infierno si lo prefieres, pero no me eches a mi la culpa de ello. Sólo tú eres responsable. La vida no es un fenómeno aislado sino una parte de la experiencia general, que constantemente ejerce o recibe la influencia de cada nuevo momento. ¿No te gusta la situación actual? ¡Cámbiala! Sé alguien distinto. Haz lo tuyo, y aprende de la experiencia. "
Os recomiendo, en esta línea también, un programa de la serie BRICOLATGE EMOCIONAL que emitieron hace unas semanas en TV3 y que habla sobre cómo somos nosotros mismos los que construímos la buena o mala suerte que nos ha de acompañar en la vida.
La Bona Sort
Y para terminar otra hermosa frase del " Mercader del Amor" y un regalito:
“Too often we underestimate the power of a touch, a smile, a kind word, a listening ear, an honest compliment, or the smallest act of caring, all of which have the potential to turn a life around.”


¿Hace una sopita de pollo? :-)

lunes, 12 de julio de 2010

La Revolución de los Humildes

No hubo patadas en el pecho, ni codazos en la cara, no hubo pérdidas de tiempo protestando lo improtestable ni rostros desencajados, no hubo carreras mortales de las que arrasan piernas y arrastran cuerpos ni crudos desesperos ante el reloj... Como dijo Xabi Alonso aún con el alma rota por culpa del holandés De Jong "A veces ganan los buenos". Y así ha sido... Y me resultaría muy sencillo instalarme en el discurso fácil (la prima a los jugadores), en la letanía nacionalista (la selección era el Barça) o en la retahíla derechona y cansina (España ya no se rompe). Me gustaría hoy destacar lo bueno de un deporte como el fútbol, que bastantes cosas malas nos trae a veces. El premio al esfuerzo, al trabajo en equipo, a la humildad, a la naturalidad (olé, olé y olé por Iker), al juego limpio, a la inteligencia, a la magia (Andrés te adoramos), a la contundencia y la perseverancia, a la esperanza y la ilusión por conseguir algo bonito sin necesidad de esconderse ni delante ni detrás de ninguna bandera. La Selección Española ha dado una lección magistral en momentos de tanta tontería como el que vivimos. Y no seré yo quién defienda los indecentes sueldos que se llevan (ese sería otro debate), pero, como siempre en todo, existe una parte positiva y hay que destacarla y aprehenderla. Un equipo en su mayoría formado por futbolistas nada mediáticos, de cerebro rápido y corazón pausado cuando toca, preocupados por su trabajo y locos por dar la alegría de alegrías a una afición que necesitaba una noche como la de ayer. Sí, hoy seguiremos con las mismas preocupaciones a cuestas, pero "que nos quiten lo bailao"; bastante habrán llorado ya algunos de los que andaban remojándose de madrugada en las fuentes de media España. Esta es la Revolución de los Humildes. Hoy en Terrassa, en Fuentealbilla, en Pamplona, en Tuilla, en Móstoles, en Fuenlabrada, en España en definitiva, todos somos un poquito LA ROJA (y no pienso hacer tampoco bromas comunistoides con este término). Gracias EQUIPO.




miércoles, 30 de junio de 2010

Cartas que siempre esperé

Todos hemos esperado alguna vez una carta... Incluso puede que alguna de esas cartas que esperábamos nunca llegara (yo, personalmente, tengo muchos pellizcos en el corazón). He terminado de leer estos días Cartas que siempre esperé de Maria de la Pau Janer. Es un libro que te engancha desde el principio, que va dejando entrever misterios y secretos y te deja pegado al papel durante páginas y páginas. La historia parte de una carta que llega demasiado tarde a su destino, de una mujer que muere esperando, de un hijo que vive a la sombra de esa misiva... Y estos días he pensado mucho en la cantidad de cartas que he recibido a lo largo de mi vida; también en las que yo he escrito, en las que nunca escribí y en las que dejé escondidas en una caja sin darles la oportunidad de que llegaran jamás a su destino (que son demasiadas). Cartas que iban dirigidas a familiares y amigos que quise y quiero, cartas de amor, de desamor, de buenos deseos, de felicidad, de tristeza, de ausencias... De vida en definitiva.
Especialmente he buscado y releído algunas cartas que para mí, estos días, cobran más sentido que nunca. El día 24 de junio se me fue un amigo, de esos especiales, de esos que a pesar de los años sin contacto siguen ahí, recordándote que hubo un tiempo en que la vida podía reir y sangrar al mismo tiempo. Un amigo que fue también mi amor en una época de mi vida, la primera juventud, en que el dolor desgarra cuando llega y la felicidad desborda sin mesura para jamás quedarse de forma definitiva. Todo con él fue así, del cielo al infierno, de la sonrisa más sincera al llanto más infinito. Me quiso. Le quise. Me odió y le odié como sólo un adolescente puede hacerlo, con la vida abierta en canal. No nos tocó vivir lo mejor de nuestra existencia, lamentablemente los planetas nunca se alinearon a nuestro favor, no tuvimos suerte, no pudimos ser. Pero me quiso y le quise y lo fuimos todo el uno para el otro. Ahora tenía 36 años, toda una hermosa vida por delante, una hija de ojos profundos y limpios y una buena mujer al lado. Su corazón se paró. Su corazón que siempre había albergado todo de todos, su corazón que siempre había ofrecido de manera generosa a quien lo necesitara, su corazón inmenso y ya eterno... Y el mío llora.


Estos días estoy triste. Le echo de menos, a él y a toda la gente que estuvo y no está (independientemente del tipo de ausencia). Y supongo que es normal. Me entristece lo que me duele, lo que no puedo entender. Me entristece lo que no es lógico y destroza vidas. Me entristece que las cosas pasen y muchas veces se queden ahí, esperando a que llegue el momento de un rescate que nunca llega.

Me escribió muchas cartas, cartas que siempre esperé; le gustaba soñar, como a todos entonces:

"Llega el otoño y la ciudad derrama estrellas sobre mí. La noche crece en el balcón y aún quedan sueños por cumplir".

Entonces y ahora; siempre quedan sueños. Miro a mis Pablos y sonrío. Él siempre quiso verme feliz a pesar de todos los dolores (que, por desgracia, no fueron pocos).

Mil abrazos al grupo y a la familia.
Jose, un beso estés donde estés.


jueves, 3 de junio de 2010

Cuando los besos curan

El beso “estimula la parte del cerebro que libera endorfinas en el torrente sanguíneo creando una sensación de bienestar”. Será por esto que mi hijo dice que los besos sirven para curar. Y si él lo dice...
Lo cierto es que no deja de ser una hermosa idea. Tan hermosa como científicamente demostrada. El beso, el cariño, en general, cura y, si no cura, como poco, alivia, calma, dulcifica, apacigua, atempera, atenúa cualquier tipo de dolor o sufrimiento; es más, los niños que no reciben cariño suficiente en sus primeros años de vida quedan marcados física y psicológicamente para el resto de sus días, evitándoles poder desarrollar patrones adecuados de conducta asociados al control del estrés y a las relaciones sociales.
Cuando estudiaba la carrera me impresionó poderosamente el concepto de "depresión anaclítica" también llamada "síndrome de hospitalismo". El término lo creó en 1945 el psicoanalista René Spitz para designar un síndrome depresivo sobrevenido en el curso del primer año de vida del niño, consecutivo al alejamiento brutal y más o menos prolongado de la madre. El trastorno presenta un terrible cuadro clínico difícil de imaginar y se puede dar en niños que viven abandonados en orfanatos o incluso en aquellos pequeños que pasan temporadas excesivamente largas ingresados en un centro sanitario. Por supuesto, y por desgracia, no es preciso un escenario concreto para abandonar a un niño; muchos de ellos, demasiados, sufren falta de cariño en entornos familiares aparentemente "normales".
Generalmente cuando un niño no recibe cariño suficiente en los primeros meses de vida puede producirse una regresión del desarrollo motor y, en general: decaimiento, pérdida progresiva de peso, insomnio agudizado, debilitamiento de las defensas del organismo frente a las infecciones que se repiten constantemente, llegando tristemente a un estado de miseria física que les lleva a olvidar sonreir e incluso deriva en un mutismo trágico . Y lo que me parece más horrible: la muerte.
El único tratamiento curativo del síndrome es el CARIÑO intensivo. Volvamos al principio; los besos curan. El beso del padre o la madre, del hijo o la hija, del amigo, del amante... Los besos curan.

"Los niños criados sin amor acaban siendo adultos llenos de odio."(Kardiner) En estos momentos seguro que todos estamos pensando en alguien a quien no le dieron demasiado cariño de pequeño. Alguien que dejó de sonreir, que mantuvo silencios extraños para su edad, que perdió el brillo de su mirada porque le faltaban abrazos. Todos los niños deberían de ser felices. Los adultos, por extensión, también lo seríamos. Los besos sólo cuestan ganas. Y ganas deberían de sobrarnos para hacer cosas buenas...

miércoles, 19 de mayo de 2010

La esperanza es el sueño...


No te dejará dormir este estrépito infinito
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.
Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que, caídos del caballo,
siembran su rencor perseguidos por sus pecados.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.
Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas...

Ismael Serrano (2007)
Gracias por tanto. Nos vemos.


lunes, 10 de mayo de 2010

Resiliente 100%

"La última noche fue tranquila. Me levanté a las 6h de la mañana, como cada día aquel verano, para ir a trabajar. Entré en la habitación y di un beso a mis padres. Salí de casa y subí al coche. Sobre las 10h de la mañana un escalofrío me recorrió el cuerpo y a los pocos minutos mi sobrino de 11 años apareció llorando en la puerta de la panadería. En aquel preciso instante supe que mi padre había muerto. Me quité el delantal, cogí al niño de la mano y salí por la puerta de atrás para que nadie me viera llorar. Al llegar a casa le besé en la frente aún caliente, hablé unos minutos con el médico y empecé a ordenar la habitación consciente de que, en aquellos momentos, nadie lo haría. Después salí al rellano y me senté en el suelo. No sé cuántas horas pasé allí viendo entrar y salir gente. A pesar de ser agosto yo no sentía calor. La misa fue corta y el rato en el cementerio bastante llevable. La noche llegó serena contra todo pronóstico."




Estaba leyendo la otra tarde una vieja revista de psicología y redescubrí un concepto que me siempre me ha parecido interesante. Por eso decidí, de pronto, compartir con vosotros una de las esquinas más rotas de mi vida. Mi historia. Las dos historias.

"La noche no fue nada tranquila; la pasé colgada al teléfono hablando con los sanitarios de urgencias que, siguiendo su para mí maldito protocolo, me ordenaban darle paracetamol cada 4 horas (mi padre tenía fiebre central y se moría de cáncer). No tuve que levantarme a las 6h de la mañana porque nunca llegué a acostarme. Avisé a mis hermanos, besé a mi padre sin querer pensar en lo que ese beso significaba y me fui a trabajar. Pasé llorando toda la mañana y todo el mundo me vio hacerlo. Estaba triste y cansada. Mi sobrino llegó para darme la mala noticia y yo, sin quitarme el delantal, lo cogí de la mano y crucé corriendo la tienda que ya había abierto y estaba llena de clientes. Cuando llegué a casa me abracé al cuerpo de mi padre y, al cabo, alguien se acercó para llevarme de él. Eso sí, no sé cuántas horas pasé sentada en el rellano de la escalera viendo entrar y salir gente. La misa fue eterna, el rato en el cementerio intragable y el calor sofocante me dificultaba la respiración. Aquella noche no pude dormir; ni aquella ni muchas otras que estaban por venir."

Respiro hondo...


En todo esto que acabáis de leer consiste la RESILIENCIA. Una capacidad innata que, en mayor o menor medida, todos los humanos poseemos para superar las desgracias que acontecen en nuestras vidas y que nos ayuda a sobrevivir al dolor y al vacío vital (pensemos en Mauthausen, tan de actualidad estos días). Mi mente inventó una historia para poder enfrentarme a una tremenda situación de pérdida. Durante mucho tiempo dudé entre realidad y ficción; quise creer, porque me ayudaba a salir de lo que los especialistas llaman trastorno por estrés postraumático, que la actitud serena y reflexiva que normalmente me acompaña no me había abandonado en aquellos momentos, que había sido capaz de gestionar las emociones de manera que fueran menos punzantes, que, en definitiva, había conseguido controlar el dolor y sobrellevar la pérdida dulcemente. Y aunque nada estaba más lejos de la realidad, aquel teatrillo emocional me ayudó a sobreponerme y me rescaté del horror.

Por todo esto os quiero regalar una esperanza. La resiliencia existe y, además, se puede educar. De la mano de la inteligencia emocional se está empezando a desarrollar y trabajar en contextos humanos donde el sufrimiento acaece (actos violentos, muertes, accidentes, enfermedades graves, desastres naturales, pérdidas súbitas, violaciones...) y, lo más novedoso, se está utilizando con grupos de adolescentes que viven en riesgo de exclusión social y también en educación de preescolares sometidos a entornos marginales. Para saber un poco más os recomiendo el libro de Luis Rojas Marcos "Superar la adversidad: el poder de la resiliencia".

Una infelicidad no es nunca maravillosa. Es un fango helado; un lodo negro; una escara de dolor que nos obliga a elegir: someternos o luchar. Luchemos, pues. No olvidemos nunca el camino de regreso. Fuera, siempre amanece.






jueves, 6 de mayo de 2010

Impresionada...

Desde pequeña vivo impresionada por los cuadros de Monet, sobretodo de su época última. Sí, lo sé, soy poco original. Quizá vendería más decir que me encantan las creaciones de Berthe Morisot, Frédéric Bazille o el mismísimo Armand Guillaumin, en cuanto a impresionistas se refiere, pero no, soy más sencilla que todo eso, me encantan las creaciones del maestro Claude.
No puedo explicar con claridad meridiana cuánta emoción me transmite esa luz, esa suavidad en los trazos, esos colores que siempre son un bálsamo, esa manera de enfrentarse al realismo, de querer escapar, esa intención nada oculta de querer transformar el mundo desde las cosas más inútiles, las más bellas...
Claude Monet se mantuvo fiel a sus principios, y también le admiro por eso. No cambió de estilo, no se vendió a las nuevas corrientes, no quiso innovar en su forma de ver la vida. Evolución sí, cambio no. Era un apasionado del buen vivir. Amante de las flores y experto gastrónomo, escribió varios diarios de cocina donde relataba recetas de invención propia o adaptaciones de famosos platos franceses. Por eso también me impresiona. Combinaba sabiamente todas sus pasiones (incluída su familia y sus amigos). Por eso también me gusta.
Aunque la obra de un artista no alcance para comprender su vida, Claude Monet parece haber vivido como pintó: suave, emocionante, luminoso... Y por todo esto vivo impresionada desde pequeña.


lunes, 19 de abril de 2010

Wall-E

Mi hijo de apenas 22 meses se ha enamorado de un trasto viejo y oxidado tan lleno de ternura como de conexiones eléctricas.
La película de la que os hablo se estrenó justo el mismo día en que Pablo nació y narra la vida de un robot que durante 700 años habita sólo en la tierra. A lo largo de casi 2 horas nos narra como vive Wall-E en su soledad y, escenas más tarde, nos cuenta cómo nace su amor por una avanzada e impecable "robota" del futuro, que viene a explorar el planeta en busca de vestigios de humanidad. La historia se va complicando llevándonos de la mano por un argumento que bien podría darse realmente en el futuro y que, siendo de Disney, no se resuelve de manera excesivamente pastelosa.
Es un cuento precioso, lleno de imaginación, lleno de fantasía, lleno también de intenciones de concienciar sobre el futuro del planeta y de la humanidad misma. Es una historia llena de matices y detalles que te emocionan. Esos ojitos (ojotes más bien) te enamoran en la primera escena. Wall-E está lleno de sensibilidad e inteligencia. Es simpático y generoso. Y porque mi hijo también así lo considera le dedico esta mi tercera entrada. Supongo que la mayoría ya la habréis visto; los que no, ya estáis tardando.

Página oficial

miércoles, 14 de abril de 2010

Carita Feliz

Hoy quiero hablaros de Carita Feliz. Tiene 18 años y toda la vida por delante. Este año he tenido el privilegio de ser su maestra (no me gusta la palabra profesora) y, además, tutora. Viene de vivir muchos fracasos y le albergan pocos motivos. Dice su madre que ha sido "el niño más castigado de la historia" y que, a pesar de los años sin regalos ni celebraciones, nunca consiguió nada bueno de él. Esta semana ha vuelto a clase después de vivir una experiencia tan dura como enriquecedora. Y resulta que cuando sería lógico empezar a pensar que todo está perdido, cuando el transcurso de los días nos lleva a creer que una persona es irrecuperable, cuando se empieza a madurar la idea de hundir a alguien en la más absoluta miseria sólo porque no es perfecto (nadie lo es), de repente, como dice el muy honorable señor Serrano "algo nos rescata del naufragio". Y me gustaría compartir con vosotros la emoción que Carita Feliz ha sido capaz de regalarme estos días con su mirada, con sus palabras, con sus lágrimas... Carita Feliz no deja de ser un loco bajito a pesar de su tan estimada y sobrevalorada mayoría de edad. Él, como otros como él, cargan a diario, como diría otro de mis ilustres maestros, "con nuestros dioses y nuestro idioma, con nuestros rencores y nuestro porvenir". Por eso hay que saber mirar más allá de ese pelo extrañamente engominado, esos pantalones medio caídos, esos ojos tan rojos a veces que nos daría por mandarlos a Proyecto Hombre y esa manera de enviarte muy muy lejos (me abstendré de hacer reproducciones literales) cuando se enfadan... Por eso hay que saber ver que detrás de todas esas mañanas odiosas en que les cuesta un mundo llegar puntuales a clase, hay una persona que sufre, que quiere ser mejor cada día y que busca nuestra ayuda de mil maneras distintas y de forma tan disimulada que, a ratos, parecería lo contrario. No nos empeñemos en dirigir su vidas sin contar con ellos, no les templemos con nuestras frustraciones; ellos serán dueños de las suyas cuando lleguen. Amén.





martes, 13 de abril de 2010

Amado Mario


Primavera con una esquina rota es un libro de Mario Benedetti que me enamoró hace ya muchos años. Habla, como sólo Benedetti sabía hacerlo, de la lucha incansable, del amor verdadero, del orgullo de un pueblo, de la guardia constante por sobrevivir a la injusticia y al dolor.
Desde estas líneas, que hoy quiero inaugurar con toda la humildad del mundo, me gustaría poder curar no sólo esa primavera ya vencida sino también las que están por venir, aliviar desde mi modesto cuaderno todas las esquinas rotas que soy capaz de imaginar.
Sin Esquinas Rotas es un homenaje a los detalles, a la intrahistoria, a todo aquello capaz de emocionarme. Sin Esquinas Rotas representa el deseo de no estar sola, de no quedarme inmóvil al borde del camino, de tirar piedritas contra todas las ventanas, de regresar siempre...
Dice en el libro: "Yo diría que hay que empezar a apoderarse de las calles. De las esquinas. Del cielo. De los cafés. Del sol, y lo que es más importante, de la sombra." Pues en esas andamos...
Bienvenidos.