lunes, 19 de abril de 2010

Wall-E

Mi hijo de apenas 22 meses se ha enamorado de un trasto viejo y oxidado tan lleno de ternura como de conexiones eléctricas.
La película de la que os hablo se estrenó justo el mismo día en que Pablo nació y narra la vida de un robot que durante 700 años habita sólo en la tierra. A lo largo de casi 2 horas nos narra como vive Wall-E en su soledad y, escenas más tarde, nos cuenta cómo nace su amor por una avanzada e impecable "robota" del futuro, que viene a explorar el planeta en busca de vestigios de humanidad. La historia se va complicando llevándonos de la mano por un argumento que bien podría darse realmente en el futuro y que, siendo de Disney, no se resuelve de manera excesivamente pastelosa.
Es un cuento precioso, lleno de imaginación, lleno de fantasía, lleno también de intenciones de concienciar sobre el futuro del planeta y de la humanidad misma. Es una historia llena de matices y detalles que te emocionan. Esos ojitos (ojotes más bien) te enamoran en la primera escena. Wall-E está lleno de sensibilidad e inteligencia. Es simpático y generoso. Y porque mi hijo también así lo considera le dedico esta mi tercera entrada. Supongo que la mayoría ya la habréis visto; los que no, ya estáis tardando.

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miércoles, 14 de abril de 2010

Carita Feliz

Hoy quiero hablaros de Carita Feliz. Tiene 18 años y toda la vida por delante. Este año he tenido el privilegio de ser su maestra (no me gusta la palabra profesora) y, además, tutora. Viene de vivir muchos fracasos y le albergan pocos motivos. Dice su madre que ha sido "el niño más castigado de la historia" y que, a pesar de los años sin regalos ni celebraciones, nunca consiguió nada bueno de él. Esta semana ha vuelto a clase después de vivir una experiencia tan dura como enriquecedora. Y resulta que cuando sería lógico empezar a pensar que todo está perdido, cuando el transcurso de los días nos lleva a creer que una persona es irrecuperable, cuando se empieza a madurar la idea de hundir a alguien en la más absoluta miseria sólo porque no es perfecto (nadie lo es), de repente, como dice el muy honorable señor Serrano "algo nos rescata del naufragio". Y me gustaría compartir con vosotros la emoción que Carita Feliz ha sido capaz de regalarme estos días con su mirada, con sus palabras, con sus lágrimas... Carita Feliz no deja de ser un loco bajito a pesar de su tan estimada y sobrevalorada mayoría de edad. Él, como otros como él, cargan a diario, como diría otro de mis ilustres maestros, "con nuestros dioses y nuestro idioma, con nuestros rencores y nuestro porvenir". Por eso hay que saber mirar más allá de ese pelo extrañamente engominado, esos pantalones medio caídos, esos ojos tan rojos a veces que nos daría por mandarlos a Proyecto Hombre y esa manera de enviarte muy muy lejos (me abstendré de hacer reproducciones literales) cuando se enfadan... Por eso hay que saber ver que detrás de todas esas mañanas odiosas en que les cuesta un mundo llegar puntuales a clase, hay una persona que sufre, que quiere ser mejor cada día y que busca nuestra ayuda de mil maneras distintas y de forma tan disimulada que, a ratos, parecería lo contrario. No nos empeñemos en dirigir su vidas sin contar con ellos, no les templemos con nuestras frustraciones; ellos serán dueños de las suyas cuando lleguen. Amén.





martes, 13 de abril de 2010

Amado Mario


Primavera con una esquina rota es un libro de Mario Benedetti que me enamoró hace ya muchos años. Habla, como sólo Benedetti sabía hacerlo, de la lucha incansable, del amor verdadero, del orgullo de un pueblo, de la guardia constante por sobrevivir a la injusticia y al dolor.
Desde estas líneas, que hoy quiero inaugurar con toda la humildad del mundo, me gustaría poder curar no sólo esa primavera ya vencida sino también las que están por venir, aliviar desde mi modesto cuaderno todas las esquinas rotas que soy capaz de imaginar.
Sin Esquinas Rotas es un homenaje a los detalles, a la intrahistoria, a todo aquello capaz de emocionarme. Sin Esquinas Rotas representa el deseo de no estar sola, de no quedarme inmóvil al borde del camino, de tirar piedritas contra todas las ventanas, de regresar siempre...
Dice en el libro: "Yo diría que hay que empezar a apoderarse de las calles. De las esquinas. Del cielo. De los cafés. Del sol, y lo que es más importante, de la sombra." Pues en esas andamos...
Bienvenidos.