miércoles, 3 de agosto de 2011

Martita va de viaje

Nunca crecí rodeada de libros; a lo largo de mis primeros 5 años de vida quizá pude acumular unos pocos. Mi infancia estuvo marcada por gente buena,  cariñosa, por gente educada, pero no me crié en un ambiente donde la cultura fuera sobresaliente. Y todo esto lo digo no como una crítica, sino como una manera de entender que el amor por los libros no sólo habita en los que nacen rodeados por ellos. 
Siempre me ha gustado leer, inventar, imaginar... Me encantaba coger "el" Atlas (uno para todos y todos para uno) de mis hermanos y jugar a que viajaba, marcando con lápiz (los libros sólo se podían rayar con lápiz) los lugares donde soñaba ir algún día
Recuerdo con especial cariño un libro, en realidad dos. Editados el año 1970 en Francia; la protagonista era una niña llamada Martita. La colección se llamaba Campanilla y los dos títulos de los que os hablo eran Martita va de viaje y Martita ama de casa. Os aseguro que no sabía leer, pero imaginaba sin cesar las mil y una vicisitudes por las que pasaba aquella niña en cada página. Martita tenía una amiga "de color negro" (decía yo) y eso me parecía superemocionante; ¡Martita era tan moderna! y nosotros, aquí en la Hispania,  tan "catetos" (con cariño) en esa época. Me encantaba mirar una y otra vez los dibujos. Eran dibujos, sin más... Dibujos de los años 70. Sin más.
Diría que ya no existen cuentos como aquellos, pero, en realidad, no sabría deciros ahora mismo si eso es bueno o malo.:-)

martes, 12 de julio de 2011

Conecta con la tartana que hay en ti...

Bueno, bueno, bueno... Después de muchos meses sin pasarme por aquí (no tengo excusa), vuelvo para contaros que el pasado domingo fuimos a ver la película CARS 2. Era la primera experiencia cinematográfica de mi hijo Pablo, y casi también para nosotros, sus padres, que llevábamos sin ir al cine desde AVATAR. No sé decir quién pudo disfrutar más; el caso es que nos reímos un montón. Y esa sesión de las 18h llena de niños, palomitas y hormigueo hacia el baño durante toda la película ya no nos pareció tan horrorosa e insufrible como antiguamente. De hecho, estamos convenciendo al pequeño de que nos vuelva a llevar. Intentaremos portarnos bien a ver si tenemos premio...


Os dejo el tráiler:

domingo, 20 de febrero de 2011

Vuelvo


"Agárrate de mi mano,
sabes que no aguanto los aterrizajes.
Desde lo alto distingo,
entre un mar de luciérnagas,
mi pequeño barrio."
(Ismael Serrano)

Vuelvo. Y lo hago con un empeño nuevo:

Abrazaros como abrazo la vida...


domingo, 12 de diciembre de 2010

Las Buenas Personas

Dice Vicente Verdú:
"Las buenas personas fueron la base de nuestra paz. Ahora parece que ese tipo de gentes se han quedado ociosas u obsoletas y día tras día cuesta tropezar con este género de la especie humana de cuya bondad derivaba una bonanza social. Las buenas personas eran además, dentro y fuera de la familia, un resguardo de seguridad y felicidad.
Podía confiarse en las buenas personas como soportes. Soportes y pilares ejemplares a través de cuya admiración por los demás servía de contagio y emulación para otros."

Lástima esa formulación en pasado. Lástima que el sentir general no sea pensar que de buenas personas está el mundo lleno. Yo sí lo creo. Y conozco a muchas. Algunas ya no están, por desgracia; otras siguen aquí, afortunadamente. Y las admiro profundamente.

Como dice una lectora de El Boomerang:

"Existen. Suavizan la vida, son un bálsamo y es siempre una alegría encontrarlas y escucharlas. Su trato es natural y afectuoso y de ellas ni se espera ni viene la crueldad, el insulto, la burla, el engaño, la astucia y demás puntas del astro maldad. Su actuacion puede ser torpe o confusa pero es siempre frontal y decidida.
Y entre ellas, hay otras que van mas allá. Independientes siempre y con criterio propio, no temen ser discordantes y no vacilan en alzar la voz allí donde ven un atropello a la dignidad y derechos de sí mismas y de cualquier ser humano aunque no lo conozcan.
Todas hacen el mundo un poco mejor."

No podría estar más de acuerdo con Nube.

Estos días me veo en la situación de pedir un favor a algunas personas que conozco para poder ayudar a otras que lo necesitan. Y no deja de emocionarme y de hacerme sentir privilegiada comprobar que estoy rodeada de buena gente. Gracias a todos.



jueves, 11 de noviembre de 2010

El Poeta Raro

Miserable Ternura es un libro precioso. Me lo regaló mi amigo Eduard hace muchos años, en una época en que la pasión por la literatura me explotaba en las venas, en que las ávidas ganas por saber me borraban el sueño, en que los pocos años y la sangre joven me inyectaban toneladas de emoción por cualquier cosa. En aquellos días asistía puntual al "Encontre d'Escriptors" que , dentro de las jornadas de "Els premis Octubre" organizaba la Editorial 3i4 propiedad de Eliseu Climent, un personaje destacado en el mundo de la cultura del "nostre país". Allí conocí a Caterina, Cristina, Ernest, Iban, Carles y un sinfín de personas más que, como ellos, no dejaron de ser para mí una fuente inagotable de sabiduría, generosidad y risas, muchas risas y buenísimos recuerdos. Eduard también estaba en ese grupo y, un día, con muy buen criterio y acierto, decidió presentarme a Carlos Edmundo de Ory. Me regaló un libro suyo; barroco, romántico, simbolista y vanguardista. Y el "Poeta Raro" me cautivó. Ayer falleció enfermo de leucemia en su casa del distrito francés de Amiens, pero nos ha legado a todos tantísima vida y tan profundas emociones que es difícil imaginar que ya no esté.
Os dejo con sus palabras, hermosas siempre.

Hipérbole del amoroso

Te amo tanto que duermo con los ojos abiertos.
Te amo tanto que hablo con los árboles.
Te amo tanto que como ruiseñores.
Te amo tanto que lloro joyas de oro.
Te amo tanto que mi alma tiene trenzas.
Te amo tanto que me olvido del mar.
Te amo tanto que las arañas me sonríen.
Te amo tanto que soy una jirafa.
Te amo tanto que a Dios telefoneo.
Te amo tanto que acabo de nacer.



Gracias Edmundo.
Gràcies Eduard.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Para Pablo

Nosotros lo sentimos; Ismael lo escribe... ;-)

"A ti que recién llegas y abres por primera vez los ojos iluminando el mundo con tu mirada. Pequeño y frágil, único como la estrella helada que mece este viento de otoño. A ti que eres recibido con celebración y maravilla, congelando el suspiro mientras tu breve cuerpo apenas llena nuestro abrazo.

Ya lo dije antes pero te lo repito, eres un recién llegado y yo ya soy tu aprendiz. No te recibe el mundo en su mejor momento, aunque tampoco sabría decirte cual fue el mejor. Pero tú, como la llama de un candil temblando entre la niebla, alumbrarás estos días inciertos y harás que el futuro florezca como lo hace el jazmín de mi patio, renovado y fuerte, empeñado en trepar por la vida como la sonrisa ante tu recuerdo.

Somos otros porque has llegado. Y el día que naciste, el otoño nos regaló un sol de primavera. Luego, mientras dormías y soñabas, llovió. Y en aquella lluvia se vertían las lágrimas de todos los que como tú nacieron para dar sentido a estos días borrosos de crisis y lucha.

La edad nos revela los fracasos y los achaques. Pero también verás, pequeño Pablo, que el amor es capaz de rescatarnos del naufragio para enseñarnos que lo mejor está por venir. Robinson, tarde o temprano, descubre unas huellas en la playa y la mirada se vuelve más luminosa.

Bueno, simplemente quería darte la bienvenida y decirte que, al llegar tú, llegaron los refuerzos y sé que las cosas van a ir mejor, que los días y las sonrisas han de ser más radiantes porque tú habitas este planeta, disparatado y maravilloso."

Un beso, pequeñito.


viernes, 29 de octubre de 2010

Menos crisantemos y más boniatos

El Día de Todos los Santos está a punto de celebrarse. Cuando era pequeña recuerdo estrenaba ropa ese día y que iba con mis padres al cementerio y jugaba a encontrar al difunto que llevaba allí mas tiempo; me podía pasar horas perdida entre nichos. Sé lo que estais pensando, pero os aseguro que nunca he sido macabra; sólo una niña aburrida entre aquellos tétricos pasajes llenos de flores automáticas (como llamaba mi abuela a las artificiales) y fotos antiguas y horrorísimas a más no poder.
El juego dejó de tener gracia cuando entre esas calles pude empezar a encontrar rostros conocidos. Ya no me gustaba estar allí. Empecé a odiar los crisantemos y dejé de ir más que para lo inevitable. Después faltó mi padre y, sin darme cuenta, empecé a acumular un especial rencor hacia los camposantos. Lo inteligente, cada año, es cambiar el odio envenenado que me provoca aquel lugar por las castañas y los "panellets"; te dejan mejor sabor de boca. Por eso os presto esta receta, porque me sabe a momentos inolvidables y siempre me hace sonreir. A disfrutar se ha dicho...



Ingredientes para 40 piezas:

  • Almendra molida: 350 gr.
  • Azúcar: 250 gramos
  • Boniato: 1 pequeño
  • Huevos: 2 pequeños

Preparación:

Tiempo estimado: 30 minutos

  • Se ponen los boniatos en una olla y se hierven enteros con la piel y todo
  • Una vez están los boniatos cocidos se pelan, se aplastan y se dejan enfriar
  • Por otro lado se pone el azúcar y las almendras en un bol y se remueve. Una vez removido se añade el boniato bien frío y 1 huevo entero y se mezcla todo bien con las manos hasta que quede una pasta homogénea
  • Una vez que la masa esta preparada se divide en partes iguales dependiendo de cuantos sabores se quieran hacer
  • Cada parte se divide nuevamente y se hacen bolitas de aproximadamente 4 centímetros de diámetro
  • Para finalizar con la elaboración, se bate el huevo restante y, uno a uno, los panellets se rebozan con el huevo y después con lo que se desee (con piñones, con coco, con almendras troceadas, con café, con cacao, con membrillo, etc.)
  • Finalmente se van colocando cuidadosamente en una bandeja que se dispondrá en la parte superior del horno y se hornean a 180º hasta que queden doraditos
  • En caso de desearlo se pueden pintar con yema de huevo justo antes de ponerlos al horno ya que así quedan lustrosos y con más presencia